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EL PROTOCOLO DE KIOTO

El Protocolo de Kioto es un acuerdo internacional orientado a enfrentar el problema del calentamiento global, consecuencia del aumento en la concentración de gases invernadero en la atmosfera. Deriva de la Cumbre de Rio, a través de la Convención Marco de las Naciones Unidas Sobre El Cambio Climático.  Este acuerdo fue adoptado en diciembre de 1997 en la ciudad de Kioto (Japón) y entró en vigencia en febrero de 2005. Para abril del 2010 había sido firmado y ratificado por 191 naciones. Se ha criticado que varias de estas naciones se comprometen a reducir sus emisiones de GEI pero en la práctica lo que hacen es aumentarlos.

¿Cuál es el objetivo? Reducir las emisiones los llamados gases de efecto invernadero (GEI: CO2, metano, óxidos de nitrógeno, fluoruros sulfurados) con el propósito de estabilizar la concentración de estos gases en la atmósfera a niveles que no afecten el balance energético del planeta. El aumento en la concentración de estos gases en la atmósfera hace que las pérdidas de calor por irradiación se reduzcan y el planeta se caliente, de manera similar a un invernadero.

Es un tema complejo y controversial. Trataré acá de dar algunas ideas generales y de orientar al lector a ciertas páginas donde se trata el asunto con mayor detalle.

Un primer aspecto es que las cuotas de reducción de las emisiones son particulares a cada país y los niveles de base para las reducciones son aquellos de 1990. En primer lugar están los países desarrollados que han ratificado el acuerdo, que se incluyen dentro de lo que se llama “Anexo I”. Estos países se plantean como objetivo reducir las emisiones promedio en un 5,2% con respecto a 1990 para el año 2012. Dentro de este grupo hay un subgrupo llamado “anexo II” que son aquellos países desarrollados que pagan costos de los países  en desarrollo. Luego está el gran grupo de países en desarrollo, que no están obligados en principio a reducir sus emisiones (agrupados en no-anexo I). Esto último ha sido motivo de quejas y reclamos por parte de los países desarrollados y de algunas organizaciones ya que argumentan que países como China y la India tienen un desarrollo industrial y un nivel de emisiones muy grande.

Los cambios en las emisiones de los países del Anexo I  para 2005 y sus compromisos para el 2012 pueden verse en una gráfica muy instructiva.

El Protocolo de Kioto incluye los llamados “mecanismos flexibles” diseñados para facilitar el cumplimiento de las cuotas de reducción en las emisiones de gases invernadero (GEI o GHG). Uno de estos es el llamado Mecanismo de Desarrollo Limpio (Clean Development Mechanism, CDM).  Basicamente consiste en dar créditos de reducción a los países desarrollados que financian proyectos de reducción de emisiones  (RE) en países en desarrollo. Se basa en que las RE en países en desarrollo son más baratas que en los países desarrollados. Además, un incremento sustancial de proyectos de RE en los primeros, debe promover un desarrollo industrial más limpio. Como la meta es una reducción global promedio de 5,2% con respecto a 1990, este mecanismo facilitaría la consecución de esa meta.

Algunas restricciones se aplican a este mecanismo. Esencialmente, que los países en desarrollo deben confirmar que los proyectos efectivamente contribuyen a su propio DS y que los CDM deben ser suplementarios a las acciones de los países desarrollados para reducir sus propias emisiones. Otras restricciones prohíben créditos para proyectos de energía nuclear y de deforestación. Cualquier proyecto requiere la aprobación del Comité Ejecutivo del CDM.

Un crédito, comúnmente llamado Crédito de Carbón, equivale a una reducción en una tonelada métrica de CO2 o su equivalente.

Cuando la cooperación se produce entre países desarrollados (Anexo I), entonces el mecanismo se denomina de Implementación Conjunta y las reducciones se acreditan al país que financia, bajo ciertas circunstancias. Acá se supone que la reducción en el país que recibe la ayuda es más barata que en el país que financia.

Añadido a esto ocurre que los países tienen cuotas de emisiones permitidas durante el lapso 2008-2012. Cuando no se llenan esas cantidades asignadas, el país puede vender esa capacidad no utilizada a países que están por encima de sus cuotas. Este negocio de compra-venta de emisiones o de cantidades asignadas para emisión es lo que se denomina comúnmente el “mercado del carbón”.

Un informe reciente es de diciembre 2010, titulado “Datos de los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero correspondientes al período 1990-2008”. Aqui pueden verse las tendencias de las emisiones para ese lapso en los paises del Anexo I, tanto el grupo de “Desarrollados” como el de “Transición“.

Aqui se presentan los datos de los informes nacionales sobre emisiones/absorciones de los distintos Gases de Efecto Invernadero (GEI). Mientras que en 15 paises del Anexo I las emisiones aumentaron, en la Union Europea en su conjunto se registro una disminución del 13.3%, a pesar de que los países menos desarrollados de la UE como España y Portugal aumentaron sus emisiones. Los países del este y del norte de Europa disminuyeron, algunos en forma notable, dichas emisiones.

Al considerar las emisiones por sector, vemos que la disminución  más importante se produjo en el sector de Uso de la Tierra y Silvicultura (un 49 %) mientras que en el sector energía fue de apenas un 3.5%.

El protocolo de Kioto tiene muchos críticos de uno y otro lado. Algunos conservacionistas lo critican porque no es otra cosa que un mercado que permite seguir contaminando la atmosfera. Algunos desarrollistas lo critican porque sus fundamentos (el cambio climático) no serían reales o porque sus costos son exagerados. Otro tipo de crítica se centra en el carácter estadal de todo el asunto, decretado por arriba, y sus efectos perversos ya que estaría premiando a los que mas contaminan o contaminaron. El problema en esta controversia es que los campos están muy radicalizados y nadie parece dispuesto a aceptar puntos de vista del oponente. De cualquier manera, personalmente considero que este programa es el más ambicioso acuerdo internacional destinado a proteger al planeta del que tengamos noticia. Hay que añadir sin embargo que es apenas un primer paso. Las metas propuestas son muy discretas y el problema del calentamiento global requerirá reducciones muy significativas en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI o GHG en inglés).

Hay una rendija para la esperanza. El protocolo de Kioto puede salir adelante.

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